La trag3d1a volvió a g0lp3ar a Chilpancingo, en Guerrrro, con una historia que duele hasta el alma.

Mesa de Redacción
Chilpancingo, Guerrero.- La trag3d1a volvió a g0lp3ar a Chilpancingo, en Guerrrro, con una historia que duele hasta el alma.

Alexis Alfredo, un n1ñ0 de apenas dos años, perdió la v1d4 de la forma más cruel, a manos de quienes debían protegerlo y amarlo.

Elementos de la Policía Estatal de Guerrero detuvieron a Olga María, de 21 años, y a su pareja Elder, de 20, señalados como responsables del h0m1cid1o del pequeño y ambos consumidores de la dr00-g4 conocida como 'cristal'.

El cr1m3n ocurrió en la víspera del Día de Reyes, una fecha que para muchos niños significa ilusión y esperanza, pero que para Alexis se convirtió en su último día.

De acuerdo con los primeros dictámenes, el menor mur1ó a causa de estr4ngu-l4mi3nt0 y múltiples g0lp3s.

Vecinos y familiares relatan que el n1ñ0 vivía en un entorno de vi0l3nc1a constante, marcado por los maltrat0s no sólo de su madre y padrastro, sino también de su padre biológico, quien, aunque ya no vivía con él, nunca se hizo responsable de su cuidado ni de su manutención.

El bisabuelo del pequeño, Miguel, fue quien alzó la voz para denunciar el sufrimi3nto que Alexis vivía en silencio.

Entre lágrimas y con el d0l0r reflejado en el rostro, pidió a las autoridades que le entregaran el cuerpo del n1ñ0 para poder darle una despedida digna.

Afuera del Servicio Médico Forense, acompañado únicamente por una tía del menor, esperó con paciencia y tristeza. Ambos sobr3v1v3n recolectando cartón y basura.

“Ya avisamos a mi hija, la abuela del niño, pero está fuera del estado y no puede venir”, dijo el bisabuelito, aferrándose a la esperanza de al menos poder despedirse de su bisnieto.

El padre biológico del menor nunca se presentó ante el Semefo. Su identidad sigue sin confirmarse oficialmente, como si el abandono que marcó la corta v1d4 de Alexis continuara incluso después de su mu3rt3.

Finalmente, el pequeño fue velado en una vivienda humilde, donde vecinos solidarios acudieron para apoyar a la familia con los gastos funerarios.

En medio del silencio, el llanto y la indignación, la comunidad despidió a un n1ñ0 que nunca conoció el amor ni la protección que merecía.

La mu3rt3 de Alexis Alfredo deja una h3r1d4 abierta y una pregunta que duele: ¿cuántos niños más sufr3n en silencio sin que nadie los escuche?