Testigos aseguran que los jinetes arribaron con toda la calma del mundo, amarraron a sus caballos (porque educación ante todo) y entraron al establecimiento como si nada.
Mesa de Redacción
Río Bravo, Tamaulipas.- En un hecho que confirma que la modernidad nomás no llega pareja a todos lados, dos hombres fueron captados llegando a caballo a un Seven Eleven “bien céntrico”, como si fueran a comprar al abarrote de la esquina… pero del rancho.
Testigos aseguran que los jinetes arribaron con toda la calma del mundo, amarraron a sus caballos (porque educación ante todo) y entraron al establecimiento como si nada, listos para surtirse de unas papitas, un refresco y probablemente algo “pal camino”.
“Yo pensé que era una promoción o algo así, como de vaqueros urbanos”, comentó un cliente confundido, mientras intentaba decidir si debía tomarles foto o pedirles permiso como si fueran autoridad local.
Según versiones no confirmadas, los hombres preguntaron si aceptaban pago con ganado, lo cual desconcertó al cajero que apenas estaba procesando pagos con tarjeta sin contacto.
Vecinos de la zona ya están acostumbrándose a este tipo de escenas, asegurando que “la ciudad está evolucionando… pero hacia atrás”.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido ningún comunicado, aunque se rumora que están considerando instalar bebederos junto a los estacionamientos para evitar futuras confusiones entre Uber y caballos.
Mientras tanto, el Seven Eleven, ubicado a un costado a la entrada de la Infonavit Del Río, ya evalúa lanzar una nueva sucursal tipo “drive-thru ecuestre”, porque si algo ha quedado claro, es que el cliente siempre tiene la razón… aunque llegue relinchando.
Testigos aseguran que los jinetes arribaron con toda la calma del mundo, amarraron a sus caballos (porque educación ante todo) y entraron al establecimiento como si nada, listos para surtirse de unas papitas, un refresco y probablemente algo “pal camino”.
“Yo pensé que era una promoción o algo así, como de vaqueros urbanos”, comentó un cliente confundido, mientras intentaba decidir si debía tomarles foto o pedirles permiso como si fueran autoridad local.
Según versiones no confirmadas, los hombres preguntaron si aceptaban pago con ganado, lo cual desconcertó al cajero que apenas estaba procesando pagos con tarjeta sin contacto.
Vecinos de la zona ya están acostumbrándose a este tipo de escenas, asegurando que “la ciudad está evolucionando… pero hacia atrás”.
Hasta el momento, las autoridades no han emitido ningún comunicado, aunque se rumora que están considerando instalar bebederos junto a los estacionamientos para evitar futuras confusiones entre Uber y caballos.
Mientras tanto, el Seven Eleven, ubicado a un costado a la entrada de la Infonavit Del Río, ya evalúa lanzar una nueva sucursal tipo “drive-thru ecuestre”, porque si algo ha quedado claro, es que el cliente siempre tiene la razón… aunque llegue relinchando.
