La misa de cu3rp0 presente se lleva a cabo en medio de un profundo d0l0r que ha unido a quienes hoy no encuentran consuelo ante una pérdida tan injusta.

Mesa de Redacción
Reynosa, Tamaulipas.- El silencio se ha vuelto pesado esta tarde en Concatedral de Nuestra Señora de Guadalupe, donde entre lágrimas, abrazos y oraciones, familiares y amigos dan el último adiós a Camila Lozano Villaseñor.

La misa de cu3rp0 presente se lleva a cabo en medio de un profundo d0l0r que ha unido a quienes hoy no encuentran consuelo ante una pérdida tan injusta.

Camila, una joven universitaria llena de sueños, proyectos y v1d4, fue arrancada de este mundo de manera trág1c4, víct1m4 de la vi0l3nc1a que, día tras día, g0lp3a a Reynosa.
El eco de los rezos apenas logra contener el llanto de quienes la conocieron, de quienes compartieron su alegría, su nobleza y su esperanza.

Su partida no sólo deja un vacío irreparable en su familia, sino también en una comunidad que se duele al ver cómo la inseguridad arrebata v1d4s inocentes.

Camila no murió sola: murió en medio de un acto de vi0l3nc1a que no le pertenecía, alcanzada por una b4l4 cuando un comando 4rm4d0 ej3cut4b4 a un trabajador de PEMEX.
Un instante bastó para apagar una v1d4 que apenas comenzaba a florecer.

Hoy, su nombre resuena entre plegarias, velas encendidas y corazones rotos.

Hoy, Reynosa llora a una hija más.

Y mientras su familia la despide con amor eterno, queda en el aire una pregunta que duele: ¿cuántas historias más tendrán que terminar así?

Descansa en paz, Camila.

Tu luz no se apaga en quienes te aman.