Este Día de las Madres, en Reynosa no todas recibieron flores… muchas salieron a buscar justicia.
Mesa de Redacción
Reynosa, Tamaulipas.- Este 10 de Mayo, mientras miles de familias celebran el Día de las Madres entre abrazos, flores y sonrisas, en Reynosa hubo madres que salieron a las calles con el corazón roto y la esperanza intacta.
Integrantes del Colectivo Amor por los D3s4p4r3c1d0s se reunieron en el Monumento a la Madre para alzar la voz por aquellos hijos y familiares que un día salieron de casa y jamás regresaron.
Con fotografías en sus manos, lágrimas en los ojos y un d0l0r que no conoce descanso, realizaron una marcha de protesta que culminó con una misa en la catedral.
“10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y protesta”, fue la frase que resonó entre las madres buscadoras, quienes dejaron claro que para ellas esta fecha no representa celebración, sino ausencia, incertidumbre y una h3r1d4 que sigue abierta.
Cada paso de la marcha llevaba el peso de una historia incompleta, de una silla vacía en la mesa y de noches enteras esperando una llamada que nunca llega.
Algunas madres caminaron en silencio; otras no pudieron contener el llanto al recordar a sus hijos d3s4p4r3c1d0s.
En medio de las oraciones y veladoras encendidas, las familias pidieron no ser olvidadas y exigieron que sus seres queridos regresen a casa. Porque mientras haya una madre buscando, el amor jamás se rendirá.
Este Día de las Madres, en Reynosa no todas recibieron flores… muchas salieron a buscar justicia.
Integrantes del Colectivo Amor por los D3s4p4r3c1d0s se reunieron en el Monumento a la Madre para alzar la voz por aquellos hijos y familiares que un día salieron de casa y jamás regresaron.
Con fotografías en sus manos, lágrimas en los ojos y un d0l0r que no conoce descanso, realizaron una marcha de protesta que culminó con una misa en la catedral.
“10 de mayo no es de fiesta, es de lucha y protesta”, fue la frase que resonó entre las madres buscadoras, quienes dejaron claro que para ellas esta fecha no representa celebración, sino ausencia, incertidumbre y una h3r1d4 que sigue abierta.
Cada paso de la marcha llevaba el peso de una historia incompleta, de una silla vacía en la mesa y de noches enteras esperando una llamada que nunca llega.
Algunas madres caminaron en silencio; otras no pudieron contener el llanto al recordar a sus hijos d3s4p4r3c1d0s.
En medio de las oraciones y veladoras encendidas, las familias pidieron no ser olvidadas y exigieron que sus seres queridos regresen a casa. Porque mientras haya una madre buscando, el amor jamás se rendirá.
Este Día de las Madres, en Reynosa no todas recibieron flores… muchas salieron a buscar justicia.
